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Mostrando entradas de mayo, 2008

ENFERMEDAD.

Qué familia más enferma tengo. De verdad. Todo el rato viendo quén va a joder al otro. Que si uno no puso los cheques; que el otro lo “tuvo que hacer”. Lo tuvo que hacer. Era una obligación. Ojalá yo tuviera la capacidad de tener esas obligaciones. Y lo haría. Con gusto. Y con Orgullo, de que tengo la bravura y de que he podido, en base a mi trabajo y a mi vida, generar la capacidad para poder hacer esas cosas. Y de enseñarle a mi familia que se puede contar conmigo. Aunque no se pueda contar con nadie más. Yo tengo HONOR. Y me da igual que los demás no lo tengan. YO lo tengo. Y me da igual si pierdo dinero. Y me da igual si los demás piensan que soy una idiota. Yo sé quién soy. No necesito que nadie me lo diga. Cada vez tengo menos ganas de volver. Lo siento. Lo siento por vosotros. P.

No estarás sola

No estarás sola, vendrán a buscarte batallones de soldados que a tu guerrilla de paz se han enrolado. Y yo en primera fila de combate abriendo trincheras para protegernos, mi guerrillera. No estarás sola, te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes la gente a la que despertaste en casa viaje, los que dormían en las calles, a los que preguntaste por su esperanza, por su desastre No habrá distancias que no cubra cualquier hombre que te busque No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca, faro solidario en ausencia de paz, en tiempos difíciles, Estrella Polar. Sola nunca, nunca estarás No estarás sola, siempre habrá quien se rompa en dos en casa despedida, quien te dé aliento cuando te des por vencida. Tu revolución llenará sonrisas, yo la incorporé a los aperos de trabajo, a mi vida. Clava hoy tus raíces en mí Quien pudiera retenerte en Madrid. Visitaremos lugares a los que ya hemos ido antes, antes...

De mayor quiero ser como tú,...

Tienes una vida linda, en el sitio que quieres, con la gente que quieres, la luz te llena, la energía te rodea, la felicidad abunda, la soledad te golpea, el amor te hace daño, el gimnasio te aburre, tu trabajo te agobia, tus amigos te quieren, siempre tienes una maravillosa sonrisa en la cara, la gente te observa, te sonríe, compartes una alegría intrínseca con gente que quizás nunca vuelvas a ver, y aunque volvieras a verlos algún día dejarían de estar. De qué huyes, princesa de la tierra, qué te ha hecho tanto daño, que ya estas cansada de sufrir, que ya tus últimas fuerzas se esparcen por los suelos infértiles de la incognita de tu existencia. Nadie podrá saber quién eres ni si exististe en realidad alguna vez, paseas por los suelos mojados borrando tus huellas para que nadie te extrañe, para que sepa el mundo que nadie te puede poseer que nadie es dueño del privilegio de robar tu alegría ni de hacerte derramar una lágrima por culpa del dolor. De ese mismo dolor que te nutre, y te ...