Arranques Emocionales

A veces se me salen las emociones. Como si se me abriera el pecho y se cayeran. Al suelo. A la acera sucia. Y se llenaran de polvo y de charcos de agua llena de lodo. Pero ellas quieren ser así, quieren salir, y que las vean, y que las ensucien, y yo, como madre y productora de mis emociones, no puedo sino apoyarlas, para que salgan sin miedo, aún sabiendo los peligros a los que las puedo exponer.
Pueden salir muy mal heridas, o victoriosas, según el momento en que hayan escogido abandonar la seguridad de mi interior. Pero sea cual sea su destino, mi deber es alentarlas, abrirles el camino, y luego recogerlas si han caído, limpiarles la cara de polvo, y ayudarlas a levantarse erguidas, con la frente en alto, para que sepan que siempre hicieron lo que creyeron era lo correcto, y que pusieron todo su empeño en su labor.
A veces, ni el mejor esfuerzo es recompensado.

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