Me quiero. Luego, te quiero.

Esta soy yo.

Me dijiste el día que te conocí que la gente no se toma el tiempo de conocerte.
Me encantaría conocerte. Tener la oportunidad.
De momento, debo decirte que yo me conozco. Me conozco bien.
Aunque siempre puedo cambiar, una y otra vez.

Esta soy yo.
Vivo en un mundo a medias, en la delgada linea entre la responsabilidad y la irresponsabilidad.
Tengo mucho, y al mismo tiempo, no tengo nada.
Quizás si tuviera una casa donde invitarte, el hecho de ver el sitio donde vivo te daría una idea más clara de quién soy. O no.
El sitio donde vives me da una idea de quién eres. Me gustas.
Quiero vivir una vida intensa. Ordenada y desordenada. Quiero tener los dos lados de la moneda, conquistar las dos caras de la luna. Quiero esforzarme, y al mismo tiempo quiero quedarme tumbada en el sofá. Quiero ser la mujer más inteligente, y al mismo tiempo, no quiero que eso sea una desventaja en el momento de enfrentarme al mundo.
Una vez, un profesor de mi universidad me dijo que para ciertos humanos, nos era fácil estar en la cima.
Pero que cuando se está en la cima, se siente uno muy solo.

Creo que tu eres un hombre cauteloso, quizás con algo de miedo, porque tienes mucho que arriesgar, porque tu vida no ha sido fácil, has aprendido muchísimo. Nada más verte sé que tengo mucho que aprender de ti. Pero yo soy muy impulsiva, y al mismo tiempo muy quieta, muy tranquila. Mi inestabilidad te aleja. Y mi ansiedad.
Mis ganas de tenerte.
Mis ganas de que me quieras.

No quiero una vida seria, pero tampoco la quiero desordenada. Vivo buscando un equilibrio muy frágil que existe entre lo simple y lo complicado. Entre la ciencia y la magia. Que cuesta mucho encontrar.
Y me encanta la calle, me encanta la gente, me encanta despertar cada mañana y encontrarme conmigo, me gusta vivir, soy una enamorada de la vida, de MI vida, me gusta mi punto de vista, me gusto tal y como soy... Doy gracias. Por mi. Por mi vida. Por donde nací y por donde he llegado. Por haber tenido los huevos y la voluntad de hacer lo que quise.

Porque a veces se me olvida que he recorrido un largo camino, y que no he llegado tan lejos para estar mal. He aprendido a vivir, pero me falta muchísimo aún, por aprender, y por equivocarme. Me equivoco mucho, por eso quizás no pueda estar con alguien más. No tienes que entenderme. Tienes que quererme. Porque no es fácil.
A veces no podrás soportarme. Me gustaría saber qué buscas.
Qué quieres tú de la vida.

A veces me odio, a veces me enfado conmigo; pero luego me comunico conmigo misma, me perdono y me vuelvo a querer. No soy estricta conmigo, prefiero no ser muy dura conmigo ni con nadie, creo que ya lo he pasado mal antes, mi vida ha sido triste, y he sufrido mucho.
Y no tengo intenciones de seguir sufriendo. Ahora es tiempo de disfrutar. Y de ser feliz. Y si sólo hubiese una vida, habría que aprovecharla completa. Y si fueran muchas vidas, habría que aprovecharlas todas.
Quiero todo de la vida. Una vida salvaje y llena de aventuras.
Una vida tranquila y bonita.

En algún momento me sentí como si me hubieran dado una paliza y me hubieran dejado tirada en la calle. Me sentí herida, desvalida, sin fuerzas. Y a pesar de eso, me levanté y seguí, sin comprender el cansancio que significaba el recuperarse, y sin comprender por qué, aunque tenía las ganas de continuar, estaba cansada. Hasta que me detuve, y miré mis alas y estaban rotas, y mis pulmones tenían una capacidad muy pequeñita para seguir respirando. Y entonces comprendí que en la vida no hay que tener prisa, que todo llega, que lo único que necesitamos tener siempre, es confianza. Y no me refiero a la fe, sino a la seguridad, de que todo llega. No se trata de creer, se trata de estar ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO de que todo llega.

A veces me da miedo. A veces me doy miedo. No es malo tener miedo.
Lo malo es dejar que el miedo domine tu vida, porque entonces, no tendrás vida, sólo miedo.
Y lo primero es la vida. Esta vida grande y bonita que me han regalado. Y que espero que se haga grande y fuerte y se vuelva más grande y más bonita aún.

Tengo una familia maravillosa. Doy gracias por todo lo que tengo.
Mi padre me quiere más que a nadie en el mundo. Y a lo mejor no soy lo que él hubiera querido, aunque a lo mejor soy exactamente lo que él quería.
Le quiero muchísimo, y sé que lo sabe, a pesar de unos cuantos puntos negros que tenemos en nuestra relación, así como los que tiene él en la espalda y yo en la nariz.

Y mi hermano. Es otro. También le quiero más que a nadie. Y estoy muy orgullosa de él. Incluso le envidio. Me gustaría tener ya también una familia y dos niñas preciosas. Y disfrutar de verlas crecer cada día. Y de llegar a casa y sentirme segura. Y dormir al lado tuyo.

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