Mi Padre me quería más a mí. 2. (Tonada).
Mi Padre me quería más a mí.
Quizás porque fui valiente
porque supe ser independiente
y busqué mi vida
lejos de aquí
Mi padre me quería más a mí
Sentía un orgullo inmenso
que esa niña que tuvo en sus brazos
en otro continente
supo hacer vivir
Oh, mi padre me quería más a mí.
Porque supe ser inteligente
porque le alivié la carga
porque pudo ser feliz
Porque se dio cuenta que su niña
Ya no le necesitaba,
Y disfrutó tenerme aquí
Oh, mi padre me quería más a mí.
Mi padre me quería más a mí
Quizás porque tuve huevos
porque crucé el atlántico y nadé
en el mar tranquilo
que me trajo Paz
Mi padre me quería más a mí
Quizás porque crucé el mundo entero
o será porque no le pedí dinero (no como otro)
desde el mismo momento
en que me fui
Oh, mi padre me quería más a mí,
Porque le conté mis aventuras
él siempre viajó conmigo
vio todo lo que yo vi
Porque aunque la vida era muy dura
yo siempre seguí hacia adelante
y nunca me rendí
Oh, mi padre me quería más a mí.
Mi Padre me quería más a mí
Quizás porque éramos compinches
porque éramos burdos y sencillos
y nos gustaba la tierra
y el vino de Barril
Oh, mi padre me quería más a mí.
Porque tuvo vida a rienda suelta
porque disfrutó su tierra
y le creció su pelo gris
Porque cuando ya no había vuelta
decidió que no quedaba
ya más vida por vivir...
Mi Padre...
Me quería más...
A mí.
Quizás porque fui valiente
porque supe ser independiente
y busqué mi vida
lejos de aquí
Mi padre me quería más a mí
Sentía un orgullo inmenso
que esa niña que tuvo en sus brazos
en otro continente
supo hacer vivir
Oh, mi padre me quería más a mí.
Porque supe ser inteligente
porque le alivié la carga
porque pudo ser feliz
Porque se dio cuenta que su niña
Ya no le necesitaba,
Y disfrutó tenerme aquí
Oh, mi padre me quería más a mí.
Mi padre me quería más a mí
Quizás porque tuve huevos
porque crucé el atlántico y nadé
en el mar tranquilo
que me trajo Paz
Mi padre me quería más a mí
Quizás porque crucé el mundo entero
o será porque no le pedí dinero (no como otro)
desde el mismo momento
en que me fui
Oh, mi padre me quería más a mí,
Porque le conté mis aventuras
él siempre viajó conmigo
vio todo lo que yo vi
Porque aunque la vida era muy dura
yo siempre seguí hacia adelante
y nunca me rendí
Oh, mi padre me quería más a mí.
Mi Padre me quería más a mí
Quizás porque éramos compinches
porque éramos burdos y sencillos
y nos gustaba la tierra
y el vino de Barril
Oh, mi padre me quería más a mí.
Porque tuvo vida a rienda suelta
porque disfrutó su tierra
y le creció su pelo gris
Porque cuando ya no había vuelta
decidió que no quedaba
ya más vida por vivir...
Mi Padre...
Me quería más...
A mí.
El último verso de esta canción hace alusión a la decisión que mi padre tomó cuando el cáncer que padecía ya estaba my avanzado, y decidió no hacer más tratamientos.
Yo vivía ya en España y me vine a Chile justo un mes antes de que muriera.
Lo vi en buenas condiciones, hablamos tardes enteras, conversamos, y también perdimos el tiempo juntos. Le leía el diario. Lo vi cómo fue perdiendo masa muscular rápidamente. Me decía que le daba apuro dejarme sola, sin haber formado yo una familia. Yo le dije que mejor sola que mal acompañada. Imagínese si tuviera un marido que me pegara, o me tratara mal... ve? sería peor.
Lo vi apagarse de a poquito.
Vivimos historias profundas en el hospital. Mirábamos la cordillera por la ventana. Me decía que las vistas "eran para morirse".
Un día empezó a llamar a una persona que estaba "en la ventana" (mientras miraba fijamente una pared). Le llamó "Ernesto" o algo así. Resulta que Ernesto, supe después, que había sido un novio de su hermana Marcela, quien ya había fallecido unos años antes, de un cáncer también. Mi papá decía que había que llamar a Ernesto para que abriera la ventana. Así que los dos, en su habitación del hospital, nos pusimos a llamar, casi gritando, "Ernesto!" "Ernesto!!".
En una pausa del griterío, tomó aire y me dijo que Ernesto estaba con la Marcela. Entonces yo le dije que ahí estaba, que porqué no llamábamos a la Marcela para que le dijera a Ernesto que viniera a abrir la ventana. "Buena idea", me dijo mi papá, se movió con dificultad hacia un costado de la cama y estiró el brazo para alcanzar su teléfono celular que estaba en la mesita. Lo cogió y me lo pasó a mí, diciendo "toma, y anda a llamar a la Marcela". Yo le recibí el celular y le dije "dale, yo la llamo", y salí de la habitación, sólo para ir afuera a llorar un rato, a quebrarme sin que él me viera, sabiendo de la imposibilidad de cumplir con lo que me había pedido.
Antes de morir, le dije que me lo llevaría a su casa de Curanipe. Que si él quería, me lo llevaba. Armamos un plan. Le dije que lo sacaría del hospital en una silla de ruedas y que haría como que estamos dando un paseo. Lo llevaría al auto y nos iríamos a Cauquenes, y de ahí a Curanipe. Que podía pasar sus últimos días en la terraza mirando el mar y escuchando las olas que hacen un ruido maravilloso y ensordecedor, que te limpian de un batacazo todos los pensamientos. Yo le iba a montar una clínica en la casa de la playa. Es que es hermoso ese sitio. Por la noche se ven todas TODAS las estrellas. No se esconde ninguna.
Un día tuvo una crisis, quería irse del hospital. Me dijo un poco desesperado "María Paz, sácame de aquí". Yo llamé un enfermero (que le daba instrucciones militares para que se pusiera de pié, y funcionaba!) y trajo una silla de ruedas y lo saqué de la habitación, fuimos por los pasillos, le dije que íbamos a salir, fuimos por un buen rato de un lado a otro, hasta que de pronto se plantó enfrente de una ventana, como sabiendo en ese momento que ya no iba a salir de ahí nunca más. Y nos quedamos quietos, en silencio frente a la ventana, largos minutos.
A pesar de haberme expresado anteriormente su pesar por dejarme "sola", en un momento de lucidez dentro de su enfermedad, y sin estar dentro de ningún contexto, me miró y me dijo "a ese hijo tuyo, que no le falte nada". Él había estado, años atrás, viviendo unos meses conmigo y con mi novio español, Manuel, y su hijo, Daniel, en Parets del Vallès, un pueblo en las afueras de Barcelona. Había vivido la experiencia de verme "en familia", por lo que pensé que se podría haber referido al hijo de Manuel; pero luego con el tiempo, al convertirme en Madre, tuve un hijo, MI hijo, y puede ser que desde ese momento él ya supiera que un día YO iba a tener un hijo.
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